Video con la Oración de la mañana. Encomiendo a Dios mi camino para que me guíe. Salmo 37.


La oración de la mañana te permite comenzar bien tu día, poniendo delante de él todos tus planes o actividades que quieres hacer durante el día que empieza.

Levántate en este nuevo día con alegría, con agradecimiento a Dios y pídele que guíe tu camino.

Haz esta oración con fe porque Dios escucha cuando oras y te responderá.


Video con la Oración de la mañana. Encomiendo a Dios mi camino para que me guíe






Las mejores oraciones de la mañana son las que tienen la misma Palabra de Dios incorporada, porque Sus Palabras son poder y son las promesas que nos ha dejado para creer en ellas. 

Salmo 37 Para Orar. Nueva Traducción Viviente


No te inquietes a causa 

de los malvados

 ni tengas envidia 

de los que hacen lo malo.


Pues como la hierba, 

pronto se desvanecen;

 como las flores de primavera, 

pronto se marchitan.


Confía en el Señor y haz el bien;

entonces vivirás seguro 

en la tierra y prosperarás.


Deléitate en el Señor,

 y él te concederá 

los deseos de tu corazón.


Entrega al Señor todo lo que haces;

 confía en él, y él te ayudará.


Él hará resplandecer 

tu inocencia como el amanecer,

y la justicia de tu causa 

brillará como el sol de mediodía.


Quédate quieto en

 la presencia del Señor,

y espera con paciencia a que él actúe.


No te inquietes por la gente mala 

que prospera,

ni te preocupes por sus

perversas maquinaciones.


¡Ya no sigas enojado!

 ¡Deja a un lado tu ira!

No pierdas los estribos,

 que eso únicamente 

causa daño.


Pues los perversos 

serán destruidos,

pero los que confían

en el Señor poseerán la tierra.


Pronto los perversos 

desaparecerán;

 por más que los busques, 

no los encontrarás.


Los humildes poseerán la tierra

 y vivirán en paz y prosperidad.


Los malvados conspiran 

contra los justos;

 les gruñen de manera 

desafiante.


Pero el Señor

 simplemente se ríe,

porque ve que el día 

de su juicio se acerca.


Los perversos 

sacan sus espadas

y ponen cuerdas a sus arcos

para matar al pobre 

y al oprimido,

para masacrar 

a los que hacen lo correcto.


Pero sus espadas atravesarán 

su propio corazón,

 y se les quebrarán los arcos.


Es mejor ser justo y tener poco

    que ser malvado y rico.


Pues la fuerza de los malvados 

será destrozada,

pero el Señor cuida a los justos.


Día a día el Señor 

cuida a los inocentes,

y ellos recibirán una herencia 

que permanece para siempre.


 No serán avergonzados 

en tiempos difíciles;

tendrán más que suficiente 

aun en tiempo de hambre.


Pero los perversos morirán;

los enemigos del Señor

 son como las flores del campo,

desaparecerán como el humo.


Los perversos piden prestado

 y nunca pagan,

pero los justos 

dan con generosidad.



Los bendecidos por el Señor 

poseerán la tierra,

pero aquellos 

a quienes él maldice, morirán.


El Señor dirige los pasos de los justos;

se deleita en cada detalle de su vida.


Aunque tropiecen, nunca caerán,

 porque el Señor 

los sostiene de la mano.


Una vez fui joven, ahora soy anciano,

sin embargo, nunca he visto 

abandonado al justo

 ni a sus hijos mendigando pan.


Los justos siempre 

prestan con generosidad

 y sus hijos son una bendición.


Aléjate del mal y haz el bien,

y vivirás en la tierra para siempre.


Pues el Señor ama la justicia

    y nunca abandonará a los justos.


Los mantendrá a salvo para siempre,

pero los hijos de los perversos morirán.


Los justos poseerán la tierra

y vivirán allí para siempre.


Los justos ofrecen buenos consejos;

enseñan a diferenciar 

entre lo bueno y lo malo.


Han hecho suya la ley de Dios,

por eso, nunca

 resbalarán de su camino.


Los malvados esperan 

en emboscada a los justos,

en busca de una excusa 

para matarlos.


Pero el Señor no permitirá 

que los perversos tengan éxito

ni que los justos sean condenados 

cuando los lleven a juicio.


Pon tu esperanza en el Señor

y marcha con paso firme 

por su camino.


Él te honrará al darte la tierra

 y verás destruidos a los perversos.


He visto a gente malvada 

y despiadada

 florecer como árboles en tierra fértil.


Pero cuando volví a mirar,

 ¡habían desaparecido!

 ¡Aunque los busqué, 

no pude encontrarlos!


Miren a los que son 

buenos y honestos,

porque a los que aman la paz 

les espera un futuro maravilloso.


Pero los rebeldes 

serán destruidos;

para ellos no hay futuro.


El Señor rescata a los justos;

él es su fortaleza 

en tiempos de dificultad.


El Señor los ayuda;

los rescata de los malvados.

Él salva a los justos,

 y ellos encuentran refugio en él.